Repitiendo de ti

Yo no viviría días especiales en bucle, ni momentos, ni siquiera viviría mi vida una y otra vez en replay. 

Tan solo me conformaría con vivirte a ti repetidas veces . Dónde sea y cuando sea. 

Pero siempre a ti una y otra vez. 

Y así, cuando me despertara en la vida que fuese, y volviera a ver esos ojos verdes abriéndose para enseñarme lo bonito de las tonalidades del mundo, me volvería a encontrar enamorándome una y otra vez de ti, en bucle, en replay, siempre en repetido, sin querer parar de mirarte a ti…. Solo a ti. 

Y volver a reincidir en los mismos fallos que me llevaron hasta ti y reproducir, copiar, duplicar, reiterar cada momento, cada noche que hemos dormido juntas, cada polvo en el coche, cada paseo por la noche por Madrid, cada escapada de fin de semana o puente, cada restaurante que hemos llenado de vinos, risas y besos y por supuesto, viviría también cada discusión para intentar ser mejor, ser mejor por y para ti. 

Así que, 

sí, 

si tú, 

todos los días.

En muchas vidas.

Cuando quieras.

Cuando quieras volvemos a empezar.
y me aprendo de memoria el color de tus ojos
los 21 lunares de tu cuerpo
y la parada de metro de tu casa.
 
Cuando quieras, volvemos a empezar.
y nos perdemos por Madrid
entre los bares de cañeo
y los besos en cada semáforo en rojo
que cambian a verde
y nos acaban pitando porque yo sigo besándote.

Cuando quieras,
joder…
Cuando quieras volvemos a empezar,
y me presentas a tus amigos
y me miras cuando hablo con alguno
y me sonríes entre tanta multitud,
y vienes a por mi para bailar conmigo
y me atraviesas el corazón con tu mirada.

Cuando tú quieras,
volvemos a empezar
y te vuelvo a tirar tantas fotos
que acabo con la memoria de mi móvil.
Y huimos de lo que quieras
y nos volvemos a ir a París.

Cuando quieras
me vuelvo a enamorar de tu forma de ser, de reir, de vivir,
y me vuelvo a sentir a salvo cuando nos vamos a dormir
y me pasas el brazo por la espalda.

Cuando tu quieras,
te vuelvo a desnudar cada cicatriz
y te curo cada herida con un
-Ya estoy aquí-.

Cuando quieras…
volvemos…
a empezar.
Porque yo siempre voy a estar esperándote,
a que me digas ven,
para echar a correr
y alcanzarte.

Me estoy perdiendo.

Me vine aquí porque necesitaba encontrarme
y a veces siento que me estoy perdiendo más aún.

Intentas sacarme a flote
y sin embargo acabo ahogándote.

Creo que necesito encontrar mi felicidad
y que solo dependa de mi
y no del resto del mundo,
ni siquiera de ti.

Necesito sentirme bien conmigo misma
y cuando eso suceda
empezaré a sentirme bien con los demás.

Una vez alguien me dijo
que los problemas empiezan a ser problemas
cuando nosotros los convertimos en problemas.
Y yo tengo muchos problemas,
no sé si me entiendes…

Desde que él se fue
me cuesta encontrarme,
tal vez se quedo parte de esa niña que era
y se la llevo con él
a esa estrella que miro desde aquí.

A veces estoy bien,
pero todo va por momentos.
Conocéis aquella frase de…
La felicidad no existe, solo existen momentos felices.
Pues… yo no creía en esa frase,
hasta ahora.

Yo sabía lo que quería para siempre,
y ahora sin embargo
el futuro esta igual de borroso
como cuando tienes los ojos llorosos
y no puedes enfocar.

Y el pasado es un fantasma
que me persigue
una y otra vez
para recordarme lo que una vez tuve
y lo que no volveré a tener más.

Aprovecha el tiempo
me dijeron
y creí que lo aprovechaba,
pero si pudiera volver atrás
haría tantas cosas diferentes…

Supongo que es algo
con lo que tengo que aprender a vivir,
el pasado es lo que fue
y ya no hay vuelta atrás.

Y no sé cómo
ni por qué
pero al final
siempre encuentro esa calma
y esa paz
cuando cierro los ojos
y recuerdo tus ojos.
Y siento lo mismo
que cuando estoy frente al mar
y la brisa me acaricia
y las olas vienen y van
y vuelvo a la playa
con una mirada
que tiene las tonalidades
de las hojas en otoño,
azul, verde, amarillo y marrón.img_20161212_215718-1

Aquel día…

Aquel día aprendí
que me gustaba perderme en tu sonrisa,
jugar con tus labios,
morderte lentamente
y luego alejarme
y mirarte.

Aquel día aprendí
que me provocabas insomnio
al subirme todas las noches
a las cuatro de la mañana a casa,
teniendo clase al día siguiente.

Que te puedes quedar dormida
mientras sonríes y fantaseas.
Porque a mi me ha pasado contigo.

Que estoy tan lejos de ti
que todos los días me duele
y a veces me mata.

Pero si me concentro
puedo sentirte.

Y aún me veo
como una niña pequeña
feliz y loca de alegría
porque tú
me habías comprado chucherías
aquel día.

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Me he ido de la ciudad

Me he ido de la ciudad,
te estoy buscando entre la gente
pero nadie se parece a ti,
ni tú a ellos.

Tanta multitud
y tantos corazones vacíos,
tanta magnitud
y tú tan lejos.

Tu sonrisa
me marco por dentro,
tal vez por eso
te pertenezco.

Echo de menos pasearme por la habitación de mi hermano,
hablar de pivas, de que tal le ha ido el día, de sus movidas.
Y aunque es el pequeño, siempre aprendía algo nuevo de él.

Echo de menos a mamá y a sus abrazos que lo arreglaban todo,
a sus consejos sobre la vida,
a leerle mis poemas,
o simplemente a su comida.

Desde hace un año tengo a una estrella en el cielo que me guía,
siempre que me pasa algo bueno pienso que ha sido él,
papá, hace tiempo que te fuiste
y yo a veces te siento tan cerca en mis sueños…

Ya sabía la suerte que tenía,
pero me he tenido que ir lejos de mi vida
para darme cuenta de que lo que realmente quiero
lo tenía en casa.

Que jodida a veces es la vida,
pero que bonita es en otoño
cuando se posa en tu mirada
y te miro a los ojos
teniéndote en mi cama.

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Odio cada milímetro que me aleja de ti.

 

No sé con exactitud cuantos kilómetros nos separan
pero sé que hay diez horas entre medias
con una escala en Londrés
y un vuelo que coger
un 23 de diciembre por la noche,
para llegar a tus labios
en un avión que aterriza en Madrid,
al día siguiente,
cargado de ganas de quitarte la ropa
y hacerte el amor nada más verte
y abrazarte entre mis brazos,
                                                       y elevarte
                                                                         y volar
                                                                                      mientras giramos.

Si te sé tan de memoria
es porque he vuelto a ti
cada noche antes de dormirme
y he recorrido cada frontera de tu cuerpo
con mi mente,
que te tiene fotografiada
                                            de norte a sur
                                                                      y de este a oeste.

Y estoy aquí tan lejos de ti
y sin embargo
te llevo conmigo
vaya donde vaya,
es como si me acompañaras
en cada viaje que hago,
en cada ciudad que visito,
en cada atardecer que veo.
Quizá sea porque siento
                  que tengo un trocito de ti conmigo
                                              igual que tu tienes un trocito de mi
                                                                                    que te pertenece solo a ti.

Que tú te llevaste mi invierno
y me trajiste tu primavera.
Que besarte es como detener el tiempo.
Que quiero acariciarte el alma
                                              y que no quede espacio
                                                                                 entre nuestros cuerpos.

Te echo tanto de menos
que a veces sueño despierta
que estás aquí
y que te puedo tocar,
acariciar,
besar.
Y es en ese momento
              cuando odio cada milímetro
                                                       que me aleja de ti.

Cuantas veces…

Cuantas veces recuerdas
lo que era besarme
y acariciar mis labios
con los tuyos.

Cuantas veces
me has quitado la ropa
en tu mente
y has recorrido mi cuerpo entero
con tus manos,
como lo hacías antes.

Cuantas veces
has deseado volver
aquellos días
en que amanecíamos
y anochecíamos
en la cama
sin tiempo
y sin prisas.

Y nos mirábamos sin distancias
porque nos teníamos a milímetros.

Cuantas veces
has pensado en:
-Ojala estuviera aquí.

O cuantas veces
has vuelto a ver los vídeos
de París de mi mano,
de Verona en bici,
y de Roma en moto.

Cuantas veces te has despertado
pensando que estaba allí.

Cuantas veces
me echas de menos.

¿Cuantas?
¿Dime cuantas?

Porque yo,
no puedo dejar de pensarte
a todo momento.

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Mi luz propia…